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Reacción a las estrategias de distracción de Pan y Circo

Por Sergio Terrero Bello

Cuando el efecto particular de un problema general en la vida del ser humano, desplaza al problema mayor de la agenda nacional es preciso entonces, empezar a dudar la verdadera razón que existe detrás, a lo que le llamo distracciones del gran entramado social.

Para atacar el problema de fondo que padece el país, hay que entender las estructuras que lo crean, lo reproducen, lo legalizan y lo legitiman, para desde ese mismo conocimiento se pueda desarrollar las estrategias que den con la respuesta certera a la solución del problema.

Existe una tendencia cuasi natural enraizada en la cultura dominicana, de atacar las partes y no la génesis del problema, es lo que en medicina se conoce (atacar al síntoma antes que a la enfermedad) a sabiendas  que es a la enfermedad y sus causas y no los síntomas a la que debe combatirse por ser la responsable en este caso de los demás problemas que se derivan de ella, en la lógica de causa y efecto.

Cabe preguntarse entonces ¿para  que sirvan las leyes y sus instituciones del Estado  cuando las grandes mayorías de la población  carecen del derecho, de acceder a las condiciones materiales de existencia para su pleno desarrollo? ¿Para qué sirve la izquierda en este país, si lo que está haciéndole es el juego de forma descarada a los dueños de los grandes capitales y de los medios de producción?

Las fuerzas sociales en vez de dispersarse en temas que son  causas de otros problemas mayores, deben canalizar todas sus fuerzas por hacer un cambio estructural que rompa la correlación de fuerzas entre explotado y explotadores.

Ese es el verdadero origen de los demás problemas, así se podrá salir de la trampa de varias ideologías impulsadas por el neoliberalismo a través de sus organismos internacionales en conexión con organismos locales, incluyendo partidos políticos que se hacen llamar de izquierda y que han entrado en una alianza perversa con los partidos del sistema.

El papel y el lugar de los movimientos  progresistas está en las calles, en la construcción de una agenda en la que se de a la tarea de organizar las fuerzas vivas que generan presión para el cambio político y social (obreros, campesinos con tierra y sin tierras, grupos estudiantiles, juntas de vecinos, mujeres abusadas, trabajadoras sexuales) y todos los grupos discriminados que habitan en esta media isla.

Que nos se nos olvide nunca, que la justicia y las leyes, como la serpiente, solo muerden a los que andan descalzos.

El autor es antropólogo y profesor de la UASD

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