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Que el Gobierno traiga la vacuna contra la COVID-19 o morimos en el encierro

Por Hugo Cedeño

La COVID-19 sigue avanzando. en todo el mundo.  Las grandes mayorías de fallecidos y afectados son los pobres. Sin buena alimentación,calidad de vida y acceso a medicamentos de calidad y bajos precios, es muy difícil seguir soportando.

Nuestra capacidad de inmunización se agota.Hay vacunas que pueden impedir que el virus se extienda o aparezcan nuevas cepas.  No  es un secreto.Pero las grandes empresas que las producen esperan que se extienda la pandemia y crezcan los fallecidos para elevar los precios.

Crece la demanda pero no la producción.  Elevando los precios del producto, y por lo tanto,  la riqueza capitalistas.Por fuera de los debates “científicos” entre multinacionales, es urgente que se adquieran las que desde ahora ofrecen. 

Hay que importarlas para que sean aplicadas de manera masiva y gratuita en base a un plan diseñado por especialistas de la salud y las organizaciones de base de los sectores más afectados.En los actuales momentos es prioridad detener el avance de la COVID-19 y es responsabilidad de los gobiernos evitarlo.

Están en la obligación de buscar dinero de donde sea, excepto de las costillas de los trabajadores, desempleados, microempresarios, los buhoneros, para comprar la vacuna y crear la infraestructura necesaria para evitar se dañe.Ya los ricos están partiendo hacia países desarrollados para vacunarse.

En Estados Unidos y otras naciones poderosas discuten cómo parar el “turismo de vacunación”.Los pobres no podemos viajar, excepto al otro mundo. No tenemos esos privilegios y mucho menos recursos financieros.Todos los informes de expertos en economía, sin importar la corriente ideológica, admiten que el 2021 la crisis mundial será la peor de la história del mundo capitalista.Y como siempre, quienes pagarán el infierno en curso y por venir, van a ser los empobrecidos. 

El discurso de los ricos y sus gobiernos es “hay que sacrificarse” pero no abren sus billeteras. Los bancos amplían sus bóvedas porque no tienen espacio para guardar los dólares,  euros y libra esterlina que depositan los millonarios.

Si los empobrecidos por la crisis que ha catalizado esta pandemia y el propio virus, no nos unimos a nivel planetario para demandar que desde ya la vacuna, sin importar la marca o procedencia, sea aplicada, el desastre que nos espera será enorme. Nuevas cepas aparecerán como está sucediendo en Manaos Brasil.

De nuestra parte, soy de opinión que desde ya urge desarrollar un gran movimiento nacional para exigir a la presidencia que haga menos promesas y traiga la vacuna porque los informes de las autoridades sobre el COVID19 dicen con total claridad que el infierno que está provocando es imparable.

La capacidad de las funerarias (hacen buenos negocios estos señores), para incinerar cadáveres se agota, las camas de cuidados intensivos de los centros médicos públicos por igual y los empresarios del sector salud privados no aceptan enfermos de la COVID19.

Hay que crear el movimiento al que me refiero, bien fuerte y contundente, bajo la justa consigna de “TRAER LA VACUNA. PARA SER APLICADA SIN DISCRIMINAR A NADIE. QUE EL GOBIERNO BUSQUE  DONDE SEA EL DINERO PARA COMPRAR LAS UNIDADES NECESARIAS. EXCEPTO DE  LAS COSTILLAS DE LOS EMPOBRECIDOS”.

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