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¡VIVA LA LUCHA DEL PUEBLO DE HONDURAS!

Por Movimiento Revolucionario Socialista y Hugo Cedeño

Foto portal Viento Sur.

“Honduras es un pequeño país capitalista atrasado de apenas 112.492 km2. De sus casi 10 millones de habitantes, 945,000 residen en Estado Unidos, 90,000 en España y decenas de miles en México. Aproximadamente 300 mil huyeron a norte américa en el 2019 y las caravanas se multiplican con el paso de los años.

Su principal potencial es forestal, agrícola, ganadero y minero, así como su agua dulce y su biodiversidad. Tiene una privilegiada posición geográfica con costas en ambos océanos, extensas fronteras terrestres con tres países y fronteras marítimas a pocas millas de las islas del Caribe”. (Tomás Andino, en “Minuta sobre Honduras” de 11 junio 2020)

Junto a El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Panamá, Costa Rica, Belice, forman América Central.  Está ubicada entre América del Norte y el Sur. De ahí su denominación.

Un puñado de capitalistas concentran la riqueza. La inmensa mayoría muere hambre

Informa el compañero Tomás Andino, que la pobreza abarca el 65 por ciento de la población y la pobreza extrema llega a 40 por ciento. Al que mismo tiempo la riqueza está concentrada en un puñado de capitalistas nativos y extranjeros.

Los estrechos vínculos entre el poder presidencial, la cúpula política-militar y los capitalistas, con el narco tráfico, la trata humana, las pandillas criminales, los sicarios y la corrupción, están a la vista de todo el mundo. Ni siquiera lo disimulan.

Para muestra un botón: En el 2015 el hijo del ex-presidente Porfirio Lobo, (2010-2014) fue apresado por el DEA por tráfico de droga y actualmente, Tony Hernández, hermano de JOH está siendo juzgado en la ciudad de New York bajo la misma acusación criminal.

Honduras es uno de los países con mayor criminalidad en el mundo. Cada año caen abatidos centenares de activistas, hombre y mujeres de pueblos, barrios, comunidades y campos.

Hay que agregar la base militar yanqui instalada “de manera temporal” desde 1982 porque supuestamente la Constitución prohíbe su presencia permanente. La misma ocupa 24,878 metros cuadrados que tendrían un valor de $207,2 millones de dólares.

Y como dicen los periodistas Diego Pérez y María García, (distintaslactitudes.net), “su presencia no solo es militar, también tiene un carácter político”. Por ejemplo, existe la sospecha de su participación directa en la destitución del presidente Zelaya en el 2009.

Una burguesía carroñera y entreguista

La burguesía hondureña y las multinacionales gozan de enormes privilegios fiscales y normativas laborales para sobre explotar a sus trabajadores (as) y las riquezas naturales con total impunidad.

Por ejemplo, la legislación de Zonas Libres confiere status de Zona Libre a los territorios en donde se establecen las empresas, obteniendo exenciones de impuestos municipales, libre de tributos sobre la renta e importación para importar maquinarias, materia prima, suministros y mucho más.(www.marcahonduras.hn). El sector turismo goza de exoneraciones impositivas durante 15 años. Ni hablar de las explotaciones mineras que son islas de poderes sin ningún tipo de control estatal.

El fisco hondureño deja de recibir cientos de miles de millones de dólares, que bien pudieran servir para aliviar los problemas que padecen las grandes mayorías de la nación. Con razón, el economista Rodulio Perdomo informó que los ingresos fiscales cayeron en un 40 por ciento y que por lo tanto habrá incremento de la deuda pública. (Proceso Digital, 27 de agosto del 2020).

El año pasado la deuda total, pública y privada registró un saldo de 10.719.1 millones de dólares. Más de 262.000 millones de lempiras-moneda hondureña-. (Informe del Banco Central de Honduras, agosto 2020).

De los pocos ingresos que reciben los organismos fiscales hondureños una gran parte va a los bolsillos de los funcionarios gubernamentales, militares y la presidencia. La Misión de Apoyo Contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras -MACCIH- puso en evidencia 12 casos de corrupción denunciando que cada año más de 2 millones de dólares son robados por los corruptos y corruptas del empobrecido país.

De manera que los capitalistas roban mediante privilegios y evasión fiscal y los funcionarios, congresistas, militares y gobierno se encargan de “hacer fiesta” con el resto de los recursos.

Las grandes mayorías quedan sin nada. Solo penurias entran a sus hogares, siendo obligados a organizar caravanas hacia Estados Unidos. Otros se organizan y luchan para no dejarse morir de hambre.

La represión

Cuando las movilizaciones salen a las calles, entonces entra en acción el aparato militar y policial para reprimir y evitar que las mismas se extiendan. Quien financia, arma y prepara a los organismos represivos es el gobierno norteamericano para que se coloquen a favor de sus planes contrarrevolucionarios en Honduras en el marco de su estrategia de control regional. Naturalmente, en común acuerdo con el gobierno y otros sectores políticos que se colocan a su disposición.

Y como diría Nahuel Moreno, dirigente trotskista muerto en 1987, “La estrategia contra-revolucionaria del imperialismo norteamericano en Centroamérica tiene por ello una prioridad clara: antes que nada, evitar que el proceso objetivo de la revolución en toda la región se transforme en un proceso consciente” (Centroamérica: Seis países, una nacionalidad, una revolución).

El gobierno de José Orlando Hernández -JOH-

Está claro que el actual presidente y el gobierno que encabeza son resultados de la destitución del ex presidente Zelaya que ocurrió en el 2009. Los militares lo sacaron del poder, lo subieron en un avión y enviaron a Costa Rica. Inmediatamente, el Congreso se reunió en sesión extraordinaria e invistió a Roberto Micheletti como presidente de facto, con el compromiso de organizar unas próximas elecciones nacionales.

Los zelayistas y sectores de oposición crearon el Frente Nacional de Resistencia que organizó fuertes movilizaciones contra el golpe reclamando la reposición de Zelaya en el gobierno.

El 29 de noviembre de mismo año luego de un largo proceso de negociaciones entre sectores de poder, fuera y dentro de Honduras, se celebró la comedia electoral bajo control militar y policial sin observadores extranjeros. Supuestamente, salió victorioso Porfirio Lobo, un viejo zorro político y empresario agrícola.

Los del Frente Nacional de Resistencia llamaron al Boicot Electoral pacíficamente mediante un “toque de queda popular” sacando a los luchadores y luchadoras de las calles y paralizando sus iniciativas.

Como es costumbre en estos casos, las negociaciones sobre la legitimidad del nuevo gobierno suplantaron las luchas en las calles y ahí vino el desastre. Entran a escena la OEA, ONU, UE, EEUU y demás aparatos contrarrevolucionarios llevando a Zelaya y seguidores a ponerse de acuerdo con la propuesta del entonces presidente dominicano Leonel Fernández y Porfirio Lobo, presidente de Honduras, para que Zelaya y sus familiares marcharan a Santo Domingo sin obstáculos.

“Es este proceso jugó un papel central Zelaya después de su retorno del exilio en República Dominicana bajo el Acuerdo de Cartagena; un acuerdo de claudicación de las banderas tradicionales de la Resistencia Popular (las más importantes fueron el reconocimiento tácito del gobierno golpista y la renuncia a la Asamblea Constituyente) a cambio de su retorno a Honduras para sacar a las masas de la calle y llevarlas al terreno fútil de las elecciones, a través de un partido político (…). A la sombra de ese acuerdo, el régimen asestó derrotas muy importantes a los sectores que más se movilizaron contra el golpe (magisterio, sindicatos, campesinos, estudiantes), abandonados por el zelayismo a su suerte. (…) Debido a esa derrota se produjo un reflujo que duró 4 años desde 2011 al 2015, en el transcurso del cual la lucha social contra el régimen golpista fue desviada al terreno electoral a través de la conversión de la Resistencia Popular en partido político (el LIBRE). De esta forma, la situación revolucionaria se cerró.” Así concluye el compañero Andino en su balance de este proceso.

Al interior del régimen y gobierno que encabezó Porfirio Lobo, se tejía una figura que preparaba el escenario desde el Congreso nacional para postularse como candidato presidencial en 2014: Juan Orlando Hernández, que, de hecho, mediante trucos jurídicos, logró acceder a la presidencia ese año.

En su primer período de gobierno hubo modificaciones al Código Penal, régimen de seguridad social mediante aprobación de Leyes de espionajes, limitar libertades políticas y democráticas y asegurar impunidad para militares y policías criminales y a la elite política corrupta y naturalmente reactivar el compromiso la continuidad de la base militar yanquis en territorio hondureño.

Y como el diablo con tal y lograr lo que busca es capaz de citar la biblia, este señor, tan pronto llegó a la presidencia dio un discurso en la Plaza de la Revolución de Nicaragua en ocasión del aniversario de la Revolución Sandinista, abrió relaciones con Cuba, Palestina, Brasil en tiempo de Dilma, para limpiar su imagen de derecha y granjearse el apoyo de los gobiernos que se reclaman de izquierda.

Aun con esta apariencia de progresista, las condiciones objetivas de pobreza, corrupción y criminalidad seguían en Honduras de manera ascendente provocando enormes movilizaciones contra él y su odiada camarilla. Y, como en Guatemala las masas en condiciones similares recién habían derrocado al gobierno de Otto Pérez, JOH no quiso verse en igual situación.

En este momento, él no se atrevió a reprimir las movilizaciones como lo venía haciendo. Lamentablemente las masas tampoco pudieron acabar con su gobierno. En esos vaivenes que se dan en el curso de la lucha entre las clases y sectores de clases, JOH se reelige usando todos los recursos del Estado, el apoyo de importantes sectores de la burguesía y la capitulación de algunas direcciones políticas.

Nuevamente, las masas hondureñas no paran de luchar. A pesar que JOH acusó las movilización de “perversa e inmoral” tuvo de derogar los decretos 026-2018 y 005-2019 relativos al sector salud; y de los 027-2018 y 008-2019 del área educativa. Los decretos intentaron privatizar ambos servicios y desde ahí crear las condiciones para hacer lo mismo con otros de vital importancia como energía, agua potable, comunicación, etc.

Ese proceso demostró que de vale el nada el control que tiene el gobierno de JOH sobre los más importantes aparatos de Estado represivos cuando el movimiento de masas ganas las calles. Por ahora, lo único que tiene a su favor es la orfandad de dirección revolucionaria que conduzca estas heroicas movilizaciones contra del gobierno de JOH y el odioso régimen político en que está instalado.

Ubicar la crisis en Honduras en un contexto más general 

Hay sectores de la izquierda auto reclamados socialistas que pierden de vista la necesidad de integrar al análisis de la lucha de clases, en este caso en Honduras, la situación que vive la región y cómo se refleja, de manera desigual y combinada, en cada una de las naciones que la integran.

Centroamérica forma parte de la crisis que vive el continente y el mundo capitalista. En relación a las luchas, a la vanguardia están Honduras y Guatemala. Costa Rica está entrando al escenario seguida de El Salvador, mientras Panamá estaría a la retaguardia, y no por mucho tiempo.

Tomando en cuenta esta realidad, es más que necesario elaborar una propuesta de programa que integre en una misma dirección las luchas de cada pueblo con las demás. Es decir, que vaya más allá de la solidaridad y se encuadre en un contexto más estratégico.

Las masas hondureñas pueden sacar a JOH y confiamos en que lo harán. Será un gran triunfo. Pero sin claridad en el programa y la política, otro burgués se sentará en la silla presidencial para hacer lo mismo que su antecesor. Las grandes tareas en Honduras, en los actuales momentos, tienen que ver con la elaboración del programa y la política.

No podemos errar en la caracterización del gobierno de JOH y el régimen político que lo sustenta. Algunas direcciones de izquierda están tan mal acostumbradas al ejercicio político en el marco de la democracia burguesa parlamentarista, que cuando un gobierno prioriza la represión al movimiento obrero y sectores en lucha, o intenta cambiar algunas instituciones del régimen, sacan de la manga la caracterización de “gobierno dictatorial”, proponiendo salidas políticas en alianza con otros sectores de la burguesía opositora.

Estas no toman en cuenta que esta época histórica de crisis capitalista, muchos de los gobiernos burgueses, incluyendo los “populistas”, acomodan la Carta Magna y otras normas jurídico-políticas para perpetuarse en el poder junto a su camarilla, pero en el marco de la maquinaria democrática burguesa. Es una tendencia se expresa en la gran mayoría de gobiernos en el continente, sobre todo en los países semi coloniales, donde la forma de dominación democrática burguesa neoliberal se agota.

Algunos de estos gobiernos no pueden imponer sus planes, sobre todo, el de la reelección presidencial, por la falta de consenso entre la élite política, el imperialismo y las direcciones traidoras. Pero, básicamente, por la oposición del movimiento de masas que los ubica como responsable de sus problemas.

Estos gobiernos mueren en el intento. No sin antes crear crisis en los partidos del sistema, llegando incluso, a la división o recomposición del equipo que los administra. Además, no desean terminar su periodo presidencial, sin lograr pactos políticos con otros sectores burgueses para garantizarse impunidad y aplicar “borrón y cuentas nuevas”. Acuerdos que muchas veces son negociados con apoyo de las direcciones obreras y políticas contrarrevolucionarias.

En algunos países del continente, los gobiernos que suceden a “las dictaduras” cuentan con el apoyo de sectores que se reclaman de izquierda, negociando reparto de candidaturas y puestos ministeriales mediante frentes populares, cuya función es llevar a la clase trabajadora y demás oprimidos a confiar en “el cambio”. 

No perder de vista las tareas estratégicas. Por la federación de repúblicas socialistas centroamericanas

O sea, hay que desarrollar una pelea permanente por la construcción de un equipo revolucionario nacional e internacional que asuma la tarea de construcción partidaria nacional e internacional.

Si no logramos que las luchas obreras y demás sectores oprimidos empalmen con una dirección proletaria, sería imposible dar continuidad a cada triunfo parcial y acumular las fuerzas necesarias para enterrar el capitalismo, sus gobiernos, régimen político y direcciones reformistas y traidoras que se colocan a su lado.

Cualquier triunfo revolucionario en uno de los pueblos centroamericanos, en este caso Honduras, retrocede, si no se encuadra en un contexto regional bajo la consigna de la Federación de Pueblos Socialistas de Centro América, como defendió Nahuel Moreno: “En cada uno de los países, los trabajadores se enfrentan con gobiernos burgueses y agentes directos del imperialismo yanqui, por lo que se convierte en una lucha contra la expresión política y económica de la explotación capitalista e imperialista”. 

Las tareas democráticas y por trabajo, salario y derechos sociales pasa por combatir todas las instituciones burguesas, con el eje de derrocar al presidente, pero también construir organizaciones de poder popular como forma de luchar por una alternativa socialista y revolucionaria en Honduras, en alianza con los trabajadores y revolucionarios de los demás países de Centroamérica, cuyo destino siempre ha estado entrelazado y unido.

Movimiento Revolucionario Socialista y Hugo Cedeño

2 de febrero de 2021

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