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El Gobierno prepara nuevas reformas económicas. Hay que oponerse o nos mata de hambre

Por Hugo Cedeño

José Ignacio Paliza, actual ministro de la presidencia del gobierno de Abinader, acaba de declarar que es “un mal necesario” acudir a préstamos internacionales. También dijo que su gobierno impulsará reformas en el plano fiscal y eléctrico. 

No hay que ser aprendiz de brujería para conocer su esencia. Tenemos mucha experiencia al respecto. Todos los gobiernos anteriores las aplican y seguimos como el cangrejo.

Además, un buen lector se dará cuenta que esa es la política económica que siempre, en medio de crisis económica, aplican los gobiernos burgueses y burocráticos del planeta.

Dinero hay demás

Si el gobierno quisiera conseguir el dinero para nivelar el déficit presupuestal puede empezar cobrando los cientos de millones de pesos que los empresarios dejan de pagar y eliminar los privilegios tributarios en los que se amparan.

También podría imponer altos impuestos a las ganancias, sobre todo, a sectores burgueses nacionales e internacionales, que en el transcurso de la pandemia venden a sobreprecio productos y servicios de consumo masivos.

Así, como a todos esos funcionarios salientes y entrantes que declararon su patrimonio frente a la Cámara de Cuentas.

Empezando por el propio presidente que presentó bienes por encima de 4 mil millones de pesos.

Pudiera recuperar los más de 167 mil millones que se llevaron los del PLD y aliados y otra millonada en los bolsillos de los corruptos de todos los gobiernos.

Canales para buscar el dinero que tienen los multimillonarios dominicanos en los paraísos fiscales hay demás.

Esos recursos sirven invertirlos en el país y aliviar un poco la dependencia alimentaria que tenemos encima produciendo más e importando menos.

Y ni hablar de las grandes inversiones de los capos del narcotráfico y el dinero que guardan en las cajas fuertes de las compañías de seguridad y la banca nacional o en bóvedas secretas en sus mansiones o las de sus conocidos testaferros.

Otra medida puede ser cobrar impuestos a los terrenos urbanos y rurales baldío, a la pujante industria de la construcción y productos suntuarios importados.

Sumen todos esos recursos. Pueden estar seguros que no hay necesidad de acudir a nuevas reformas económicas.

Tampoco a los odiosos préstamos internacionales que se tragan el PIB y más del 60 por ciento del presupuesto nacional.

Si las cuentas no dan. Entonces declarar una moratoria al pago de la deuda pública hasta que se investigue el destino de todos esos dólares, euros y pesos dominicanos.

Es muy fácil tomar prestado dinero para gastarlo alegremente, como acaba de suceder con los 100 millones entregados a los artistas, entre los que se cuentan millonarios. El festival de préstamos es proporcional al derroche.

Sueña Pilorin

Sería una fantasía considerar que esas y otras medidas pueden ser tomadas por el gobierno capitalista que preside Abinader.

Las he planteado para demostrar el carácter de clase del actual régimen político semi/colonial que tenemos.

Como todos los presidentes burgueses del mundo, se apoya en mentiras y maniobras financieras, para justificar sus medidas.

Por nada del mundo explica las razones de la grave crisis que tenemos encima y de las cuales es conocedor.

Paso a explicar someramente la articulación de la situación económica que afecta a “los de abajo” con la crisis mundial del capitalismo.

Vemos, según la calificadora Moody’s,  la economía mundial se va a mantener en una “posición frágil” y la de Estados Unidos peor.

No únicamente por efectos del COVID19, sino también, por el estancamiento que desde antes venía arrastrando, debido a la caída de la tasa de ganancia. Lo que genera competencia entre las grandes naciones, mutaciones entre las multinacionales, incremento del desempleo, reducción del consumo y por lo tanto de la producción.

Como la economía dominicana no está blindada y depende enormemente del mercado mundial. En perspectiva, irá de mal en peor. 

Dentro de los parámetros del capitalismo dependiente es imposible superar la situación.

Es poco lo que estos gobiernos que manejan crisis pueden ofrecer al bienestar de los trabajadores y las grandes masas populares.

Peor aún, cuando los que prestan alegremente vengan de mala forma a exigir que les paguen, el gobierno no le puede salir con “pendejadas”.

Cuando esto ocurra,  FMI de una vez traerá sus asesores. Se van a reunir con el gobierno y sus funcionarios para discutir nuevas reformas bajo el lema de “la vida o la bolsa”

Y como ahora lo están haciendo, vendrán nuevas propuestas de reformas económicas, cada vez más criminales para el pueblo. Trataran que nosotros paguemos la crisis aunque terminemos siendo indigentes.  

Una salida revolucionaria

La salida que quiere imponer Abinader es lógica desde el ángulo de los intereses de clases que él representa. Como buen burgués no puede hacer otra cosa.

Pero a los asalariados(as) y demás explotados, no nos conviene lo que él propone, porque nos revienta más de lo que estamos. Debemos buscar una alternativa que nos favorezca.

Esa tarea es inmensa. Porque debemos derrotar no solamente al gobierno, también hay que aniquilar el régimen político que representa y los aparatos políticos y sindicales que pactan y traicionan.

Ya he hablado que necesitamos nuevas direcciones políticas, sindicales y sociales y políticas.

Sobre todo, un partido obrero nacional e internacional con un programa de independencia de clases, que empalme con los intereses y sentimientos de las masas en el país y se coordine con el resto de los explotados y oprimidos del mundo.

El único programa que puede sacar a la clase obrera y demás explotados del atolladero a que nos someten “los de arriba” es la pelea por el socialismo con democracia obrera. 

Donde sean los trabajadores(as)  los(as) que de manera democrática discutan y decidan su propio destino, sin comandantes supremos, dioses, curas y pastores, ni dirigentes eternos que usan el poder para sus privilegios.

Y el mejor camino es el de la movilización independiente, organizada y coordinada, hasta lograr todas y cada una de nuestras demandas.Y el único sector que puede levantar un proyecto de sociedad diferente al que nos ofrece la burguesía es la clase obrera aliada a los demás explotados y oprimidos.

No hay términos medios. No hay atajos. Todos los intentos fracasaron.  

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