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Los derechos de las mujeres son Derechos Humanos

Por Ramonita García

Todos los seres humanos, sin discriminación alguna, tenemos un conjunto de derechos que deben ser respetados. Son esos derechos inherentes a todas las personas sin distinción alguna de nacionalidad, lugar de residencia, sexo, origen nacional o étnico, color, religión, lengua, o cualquier otra condición.

Estos derechos son interrelacionados, interdependientes e indivisibles y tienen como principios básicos la dignidad, la solidaridad y la libertad. Así está establecido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 10 de diciembre de 1948.

Hoy es el “Día Internacional de los Derechos Humanos”. Día en que se nos llama a hacer conciencia y comprender, que el respeto de los derechos de los/as humanos/as, implica la plena satisfacción de las necesidades materiales y espirituales de todas las personas en todo su ciclo de vida, sin descripción alguna; como el derecho a la educación, a la cultura, a la vivienda, a la alimentación, al vestido, a la salud física y mental, a la propiedad, al trabajo remunerado, a la sindicalización, a elegir y ser elegido/a; y cuya materialización de los mismos, tanto individual como colectivamente, es responsabilidad del Estado.

Generaciones tras generaciones de dominicanos (as) han librado grandes jornadas a lo largo de la historia, por el reconocimiento de estos derechos. Sin embargo, los logros alcanzados aún no benefician a hombres y mujeres por igual. Es por eso que las mujeres, en las últimas décadas, han redoblado sus esfuerzos para posicionar en la agenda pública sus derechos y obligar al Estado a formular y ejecutar políticas, planes y programas dirigidos a cerrar las brechas de género, que les limitan el pleno disfrute de sus derechos.

Es en esta lógica que afirmamos que cuando logremos que Estado, Familia y Sociedad cumplan con su cuota de responsabilidad en todas las labores de cuido; cuando se valore el trabajo doméstico y cerremos la brecha de género a nivel laboral, logrando igualdad de oportunidades de empleos entre hombres y mujeres y el pago igual por igual trabajo; eliminemos la violencia intrafamiliar y de género, haciendo valer el derecho de las mujeres  a una vida libre de violencia; cuando apliquemos la paridad en términos de participación y representación política; podríamos decir que estamos reconociendo y respetando los derechos de las mujeres, los que  son también derechos humanos.

La autora es Magíster en Género y Desarrollo.

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