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Jehová, el pecado de David y el aborto en las tres causales

Publicado con el riesgo de ser calificado como un artículo irreverente

Por Bienvenido Scharboy

Se cuenta en el Antiguo y Nuevo Testamento de la Santa Biblia, en el segundo libro de Samuel 10, 11, y 12, que un día al caer la tarde el rey David se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde ahí a una mujer que se estaba bañando desnuda, la cual era muy hermosa.

Al parecer, el despampanante cuerpo de la mujer despertó las aberraciones sexuales del Rey y éste preguntó por la dama, de la que le informaron que era Betsabé, la mujer de Urías heteo, uno de sus fieles soldados.

Sin importarle de quién era la dama deseada, se sigue narrando en la Biblia, que David envió mensajeros, “la tomó, y vino a él, y él durmió con ella”, mientras su esposo arriesgaba la vida en los campos de batalla, fiel a los planes de conquista y defensa de su reinado.

La historia bíblica prosigue, que luego de acostarse con el Rey, Betsabé se purificó de su inmundicia, y se volvió a su casa.

Sin embargo, producto de ese adulterio y de la violencia patriarcal y machista de David, la mujer salió “en cinta” y se lo comunicó a su degenerado verdugo.

Ante esta sorpresiva noticia, el Rey mandó a buscar a Urías, esposo de Betsabé, y luego de simular interés por la salud de Joab, que era el comandante del ejército israelita, así como del pueblo y del estado de la guerra, le ordenó a su siervo, que descendiera a su casa y lavara los pies, con la intención de que éste se acostara con su mujer y así justificar el embarazo, pues, el hombre tenía meses o semanas en la guerra, por lo que no se justificaba un embarazo, que no fuera por adulterio y resultado del “pecado”.

Grande fue la sorpresa del rey cuando sus soldados le dijeron que Urías no había descendido a su casa, porque se había quedado durmiendo a la puerta de la casa del rey, con “todos los siervos de su señor”, por entender que el arca e Israel y la ciudad de Judá estaban sitiadas, y su deber era estar a disposición para defender la corona y no entrar en su casa “para comer y beber y a dormir con mi mujer” y que por la vida del Rey “no haría tal cosa”.

Al ponérseles las cosas difíciles a David, éste convidó a Urías a comer y beber con él, hasta embriagarlo. No obstante, pese al jumo, por segunda ocasión, el siervo del rey no se fue a su casa a dormir con su mujer, sino que pernoctó con los demás siervos del señor.

Como último recurso para intentar salir del lío en que se había metido, de la macabra mente del rey David surgió la perversa idea de enviar una carta a Joab, con el propio Urías, en la que le ordenaba poner al soldado al frente, en los más recios combates de la batalla y “retiraos de él, para que sea herido y muera”, tal y como ocurrió, por voluntad del poderoso monarca.

Enterada Betsabé de la muerte de su marido hizo duelo y pasado el luto “envió David y la trajo a su casa; y ella fue su mujer; y le dio a luz un hijo. Mas esto que David había hecho, fue desagradable ante los ojos de Jehová”.

Jehová condenó a la muerte a un inocente

En la República Dominicana la jerarquía católica y evangélica cuando “condenan” el aborto aducen que es un crimen impedir que una criatura inocente venga al mundo; sin importar como fue procreada, bajo el supuesto argumento del derecho a la vida desde la concepción; pero en sus chácharas no dicen que ese ser omnipotente llamado Dios o Jehová condenó a la muerte a una criatura después de nacida, sencillamente porque era  “producto del pecado”.

En la vida terrenal las defensoras y defensores de las tres causales plantean el derecho al aborto antes de las 12 semanas de gestación, cuando el embarazo sea fruto de un incesto o violación, sí representa un riesgo para la vida de la mujer o existan malformaciones fetales incompatibles con la vida. Y no se plantea como un deporte o una obligación en estas condicionantes, sino como un derecho de la mujer a tomar una decisión de no tener un hijo fruto de estas condicionantes.

Si nos detenemos a ver la primera de estas causales, desde la voluntad de Jehová también caerían en la categoría de “producto del pecado”. ¿O no es un pecado o un crimen desde el punto de vista religioso que un familiar cercano viole una menor, una adolescente o una mujer adulta y la embarace? ¿No es un pecado o un crimen que una mujer adulta, una niña, o una adolescente queden embarazadas de una violación?

¿Quién es más criminal, el que condena a muerte a una criatura después de nacida, porque es producto de un adulterio, pese a ser reconocida por los adúlteros o un profesional de la medicina que hace una interrupción legal del embarazo por las tres causales antes de las doce semanas?

Recordemos que entidades científicas de bioética han establecido que “el embrión de 12 semanas NO es un individuo biológico ni mucho menos una persona”, porque entre otros argumentos: A las 12 semanas el desarrollo del cerebro está apenas en sus etapas iniciales y no se ha desarrollado la corteza cerebral ni se han establecido las conexiones nerviosas indispensables para que puedan existir las sensaciones.

Retomando la historia de David, la cúpula religiosa (católica y evangélica) nunca cita en sus argumentos contra el aborto, que Jehová fue injusto y cruel al desoír las súplicas del mismo rey David cuando se retiró a ayunar para que el Todopoderoso lo perdonara y dejara vivir su hijo y los pedidos de la madre Betsabé de que los castigara a ellos y no a la criatura.

“Más por cuanto con este asunto hiciste blasfemar a los enemigos de Jehová, el hijo que te ha nacido ciertamente morirá” y “Jehová hirió al niño que la mujer de Urías había dado a David, y enfermó gravemente”, cita la Biblia, en Samuel 12, versículos 14 y 15.

Pese a todo, Dios fue implacable y a los siete días de haber nacido, la criatura murió al cumplirse su voluntad, que consistió en castigar con la muerte a un inocente. Sin embargo, Jehová perdonó a los adúlteros, quienes continuaron su relación y Betsabé le dio otro hijo “sin pecado” que llamaron Salomón.

El castigo divino nunca recayó directamente sobre la piel de David, si no que Dios lo puso a pagar otro precio que lo persiguió hasta que murió de muerte natural a los 70 años y dejó el trono a su hijo Salomón. 

“No se apartará jamás de tu casa la espada”, le dijo el profeta Natán, “por cuanto me [al Señor] menospreciaste, y tomaste la mujer de Urías heteo para que fuese tu mujer.” (2 Samuel 12:10.) Dice la Biblia que esta profecía se cumplió literalmente. La desgracia nunca se apartó de  la familia de David; pero el castigo lo sufrieron las mujeres porque Jehová sentenció “tomaré tus mujeres a la vista del sol”, pero esa es otra historia.

Hipocresía y chantaje clerical

Además de que recurren al chantaje para tratar de imponer sus criterios sobre el aborto, los jerarcas católicos y evangélicos, sus socios ultraconservadores y sobrevivientes de la caverna política son hipócritas y farsantes, pues, citan algunos salmos de la Biblia “traídos a contrapelo” para justificar sus posiciones retrogradas y fundamentalistas.

Para muestra de esta afirmación, un botón: El obispo de la diócesis de Baní, monseñor Víctor Masalles, en una de sus tantas declaraciones anti aborto expresó su “rotundo” rechazo a la despenalización del aborto y planteó que la vida “es un derecho que no debe tener condicionamiento”.

Entonces, si la vida es un derecho que no debe tener condicionamiento, por qué Jehová condenó a la muerte a una criatura ya nacida, convertida en una persona, cuando ya no era un embrión, por la condicionante de que era “producto del pecado”.

Esta misma reflexión aplica para los fundamentalistas evangélicos que, igual que los católicos, también son muy proclives al chantaje contra legisladores/as, periodistas, organizaciones políticas y personas que apoyan el aborto en las tres causales, de los cuales muchos han sucumbidos a sus pretensiones por el miedo a la gran influencia y capacidad de manipulación que ejercen las iglesias en la población.

La traición de Daniel Ortega y el FSLN

En El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte, Karl Marx afirma que Hegel en alguna parte dijo que “todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa”.

Esta afirmación de Marx ha reencarnado en muchos personajes históricos del ámbito progresista y de la reacción mundial. Uno de estos protagonistas ha sido el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, quien retornó al gobierno el 16 de enero de 2007, después de 16 años en la oposición, de la mano del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

Previo a su vuelta al poder, en las elecciones de noviembre de 2006 Ortega pactó con sectores de derecha como el Partido Liberal del expresidente Arnoldo Alemán y con la iglesia Católica para apoyar leyes anti aborto.

Fruto de esa perversa alianza, el FSLN, con Ortega a la cabeza, traicionó los derechos de las mujeres al ratificar en la Asamblea Nacional, el 13 de noviembre de 2007; en la ley de Reforma de Código Penal 641 la penalización del aborto totalmente, por cualquier razón. Esto a pesar de que los sandinistas tienen 71 diputados de los 92 que componen el órgano unicameral.

Por presiones de las iglesias, en Nicaragua el aborto terapéutico fue eliminado del Código Penal, que tenía un siglo establecido, el  26 de octubre de 2006, desde este año se penalizan todas las formas de aborto.

¿Abinader será el Ortega dominicano o cumplirá su promesa?

En la República Dominicana organizaciones feministas, un sector de la sociedad civil y tímidamente algunos partidos políticos han librado una recia batalla para que se apruebe en el Código Penal el aborto en las tres causales.

Esto no ha sido posible porque sectores poderosos, las iglesias, fundamentalistas de viejo y nuevo cuño y una parte del pusilánime y cobarde liderazgo político dominicano han impedido su aprobación en el Congreso Nacional.

En la pasada campaña electoral, el hoy presidente Luis Abinader y su Partido Revolucionario Moderno (PRM) se comprometieron a apoyar el aborto en las tres causales, no obstante, en su estreno como presidente de la Cámara de Diputados, el dirigente perremeísta Alfredo Pacheco anunció el sometimiento del nuevo proyecto de Código Penal sin incluir el tema de la despenalización del aborto y el mismo mandatario no ha dado señales de que cumplirá con su palabra.

Resulta sospechoso y preocupante que la semana pasada en la reunión del presidente Abinader con la cúpula de la Conferencia del Episcopado Dominicano, en el Palacio Nacional, la Presidencia de la República callara que uno de los temas planteados por los obispos fue el del aborto, y solo mencionara temas generales y el de la “familia”, lo que nos mueve a advertir que podríamos estar ante un fenómeno parecido al de Daniel Ortega, que claudicó por miedo a las iglesias y traicionó una de las conquistas de las mujeres.

“En un ambiente de mucha cordialidad, los obispos presentaron al presidente inquietudes sobre diversos temas como la salud, cerrar el paso a la corrupción, delincuencia, familia, el aborto, los feminicidios, educación, medio ambiente, la situación carcelaria, salarios y formación de los policías, entre otros relacionados a necesidades de cada diócesis en particular”, publicaron sin rubor los obispos.

Ni los obispos ni los pastores ofrecen a los gobiernos apoyo gratuito. Lo hacen a cambio de algo y nada nos asegura que esta sea la excepción a la regla, por lo que prevemos una nueva andanada de chantajes para hacer recular al presidente de la República, al partido de gobierno y a legisladoras y legisladores de oposición que prometieron apoyar las tres causales del aborto.

Por esta razón, el movimiento feminista, y las organizaciones políticas alternativas no deben bajar la guardia y seguir exigiendo al presidente Abinader, al PRM, que cumplan su promesa de campaña de apoyar las tres causales del aborto y con la misma fuerza denunciar a los pusilánimes y cobardes que abandonan sus principios por pura demagogia o temor a las iglesias.

Poema

“Déjame decirte”

Déjame decirte que tu cuerpo es tuyo, tuyo y de nadie más.

Déjame decirte que aquí confiamos en tus decisiones.

Déjame decirte que tu vida es tuya, tuya y de nadie más.

Déjame decirte que te respetamos a ti y a tus acciones.

Puede ser que te sientas aislada; puede ser que te sientas a la deriva postrada de hinojos; puede ser que te sientas ciega de enojos; puedes ser que te sientas extraviada.

Déjame decirte que tú no estás sola.

Déjame decirte que tú llevas el timón aunque esto no te lo diga la ola.

Dejame decirte que si levantas tu cabeza verás el faro que iluminará tu arrivo.

Déjame decirte que al disiparse la tormenta continuarás airosa tu camino.

Alicia Cárdenas-Short

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