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Los que se reeligieron sin ir a elecciones

Por Pedro A. Hernández

En un artículo anterior, titulado Las elecciones no son democráticas, producen gobiernos oligárquicos, destaqué como en las elecciones del 5 de julio de 2020, resultaron electos una cantidad grande de nietos y nietas, hijos e hijas, esposos y esposas, hermanos y hermanas de connotados dirigentes políticos de los dos grandes partidos políticos dominicanos y de los dos partidos pequeños que resultaron con representación en el Congreso y en los municipios.

En este artículo voy a hablar de dirigentes sociales, específicamente empresarios, que se reeligen permanentemente en el poder económico, a través del cual imponen su hegemonía a las y los políticos en el poder.

Pongamos el primer caso, Pedro Brache, presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP). Este empresario fue, en los años anteriores a las elecciones del 5 de julio de 2020, un promotor de la reelección de Danilo Medina.

En momentos en que los aprestos para cambiar la Constitución y con ello legitimar una nueva reelección de Danilo Medina era repudiada por una gran parte de la población dominicana, Brache afirmaba de brillante y de gran impacto para el país las ejecutorias del presidente Danilo Medina, por lo que entendía merecía el reconocimiento de sus compatriotas, resaltando, además, la vocación de servicio y muestra de desprendimiento del mandatario, porque siempre ha puesto al pueblo dominicano por encima de cualquier decisión personal.

Brache añadía: “No se puede negar que el presidente Danilo Medina siempre ha tenido como prioridad los intereses del país, por encima de cualquier asunto de índole particular, y el pueblo debe de reconocérselo”.

Ya en el año 2015, siendo el presidente de la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD), Pedro Brache, fue de los promotores de la reelección de Danilo. Afirmaba entonces que cuatro años es poco para que una buena gestión de gobierno pueda hacer las transformaciones que se necesitan, como es el caso del presidente Danilo Medina.

Pues bien, derrotado los intentos de una segunda reelección de Danilo, circuló ampliamente que Brache sería el candidato a vicepresidente de Gonzalo Castillo. Eso, como decimos los dominicanos y dominicanas “no cuajó”. Y resultó que igual que Danilo Medina y sus pretensiones reeleccionistas, también Gonzalo Castillo fue derrotados, pero Pedro Brache no.

Es que, como empresario, propietario de empresas y presidente de un grupo corporativo, Pedro Brache se reelige en el poder por toda la vida. Así, como uno de los jefes empresariales de este país, en la toma de posesión del nuevo presidente de la República, Brache manifestó su respaldo a la nueva gestión que inicia el presidente Luis Abinader y valoró como completo el discurso ofrecido durante la toma de posesión. Expresó: “escuchamos un discurso completo, en el que se abordaron las áreas que requieren la mayor atención dentro de la agenda nacional, como son salud, economía e institucionalidad.

El caso de Pedro Brache deja claro que los empresarios son quienes mandan en el país, y para hacerlo no requieren ir a elecciones. Ellos y ellas se reproducen en el poder de forma automática, a base de la legalidad que les dan las leyes que sus abogados redactan y que senadores y diputados a sus servicios aprueban, de la promoción que les dan los medios de comunicación, que son de su propiedad, y de las grandes sumas de dinero que acumulan a través de la explotación de las y los trabajadores, y que invierten en las campañas electorales para ganar el favor de los políticos, que terminan siendo sus servidores y representantes en el Estado.

Hasta que la población no se dé cuenta que no son los políticos sus principales obstáculos para obtener sus derechos a una vida digna, sino los grandes empresarios, no habrá manera de avanzar hacia forma de gobierno realmente democrático, es decir, donde todas las personas tengan las mismas oportunidades y reciban ingresos en iguales proporción a la cantidad de riquezas que producen con su trabajo.

Un primer desafío para avanzar en esa dirección, es tomar conciencia de la necesidad de luchar para transformar la propiedad privada de los medios de producción, comercialización y servicios, en propiedad colectiva o social, es decir, de todos y para todos. Luchar por lo que ahora se llama Economía Solidaria.

El autor es licenciado en Historia y tiene una maestría en Planificación Social. Profesor de la Escuela de Sociología de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Es uno de los más importantes municipalistas dominicanos tema sobre el cual ha escrito varios libros y diversos artículos en periódicos y revistas nacionales.
Artículo tomado de https://rupturaycambio.com

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