Saltar al contenido.

Pandemia, educación y virtualidad

Dr. Ángel Pichardo Almonte

ANGEL PICHARDO

La actividad educativa presencial se ha visto fuertemente impactada por la pandemia provocada por el Covid 19. La limitante relacionada al distanciamiento social, la prohibición de actividades en recintos cerrados, los riesgos para la salud que representa la congregación de personas en espacios limitados, han obligado a asumir nuevas modalidades para el desarrollo de la práctica educativa formal, siendo la propuesta de las Aulas Virtuales una de las más socorridas.

La pandemia ha implicado dar respuestas rápidas a situaciones que implican, por su complejidad, de procesos más reflexivos y sistemáticos. En ese sentido, los procesos educativos son de los más llamados a estos desafíos, precisamente hoy, donde la pereza de la burocracia tiende a privilegiar las salidas técnicas inmediatas, y no las que implican trascendencia política y compromiso social.

La educación virtual no puede ser asumida como única alternativa, irreflexiva y obligatoria, donde no haya espacio para la creatividad y la innovación ante los problemas desvelados por la pandemia.

Es justo resaltar que la modalidad de educación virtual tiene algunas ventajas relacionadas a la flexibilidad del tiempo de dedicación, debido a que la persona tiene acceso a la plataforma en cualquier momento; otras ventajas referidas es la economía de recursos, por el no desplazamiento, posibilidad de ir a un ritmo individual, entre otras. Sin embargo, la educación virtual representa una modalidad muy cuestionada por las fuertes desventajas que también implica.

Fuera de las limitaciones de acceso a dispositivos electrónicos, accesorios, manejo de herramientas computacionales, conectividad, y hasta disponibilidad de energía eléctrica, se pueden citar otras de las implicaciones relacionadas a la reflexión pedagógica de esta modalidad.

Una de las preocupaciones principales tienen que ver con el reforzamiento de la concepción bancaria de la educación, donde se sobreestima el énfasis en los contenidos. La concepción bancaria de la educación ha sido fuertemente criticada por otros enfoques pedagógicos que ponen énfasis a procesos de transformación social y la construcción de un educando con capacidad crítica reflexiva.

La educación bancaria se asocia, además, a la promoción de un rol pasivo del “alumno”, donde el saber se asume como una “donación” de conocimientos, y en la que se fomenta la pasividad y la adaptación.

La educación virtual aporta a crear brechas en las interrelaciones humanas del proceso educativo, limitando significativamente los lazos humanos que la educación presencial genera. Es reconocido que el contacto personal beneficia las relaciones afectivas y el desarrollo de la inteligencia emocional. Esto, combinado a la socialización de espacios de interrelación personal, se convierten en ejes fundamentales para el desarrollo cognoscitivo.

Se resalta, en este sentido, la importancia de mantener en la centralidad de la educación, más allá de los contenidos, la identificación de problemas colectivos, el análisis de las realidades y la búsqueda de soluciones concretas para la transformación, como ejes fundamentales del proceso de aprendizaje.

No se trata de desarrollar una animadversión a la experiencia de la educación virtual, sino, un llamado a la atención para que estas respuestas que parecen ineludibles, no se conviertan en camisa de fuerza que impida la promoción de la actitud crítica, la búsqueda de soluciones colectivas y la asunción del compromiso con la transformación de todos los males que aquejan a la sociedad.

Las crisis deben servir para poner de manifiesto las capacidades creativas, la diversidad de criterios y la apertura a nuevos enfoques, donde lo nuevo e inesperado debe convocar a espacios de Inteligencia colectiva para desafiar y trascender las limitaciones creadas y aumentadas por esta pandemia.

Se trata de crear espacios de discusiones entre todas las personas vinculadas en el proceso educativo; estudiantes, docentes, administrativos, comunidades, familias y autoridades educativas para garantizar el acceso y la participación consciente y activa que produzca soluciones creativas, educadoras y trascendentes. Que el mismo proceso de construcción sea un espacio de aprendizaje, donde el sujeto de transformación se construya en la acción educativa liberadora.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: