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Redes sociales: espectáculo, distracción y realidad cotidiana

Por Ángel Pichardo Almonte

SANTO DOMINGO, RD. Las redes sociales han contribuido a ampliar no solo la cobertura de la información, sino también la rapidez en que se difunden los acontecimientos, aportando a crear las llamadas tendencias sociales que rápidamente aparecen y desaparecen para ser sustituidas por otras sin el menor espacio para la reflexión.

Lo íntimo, lo privado, lo banal, y, a veces, lo absurdo ha pasado a ser de dominio masivo, y cualquier práctica individual es copiada de un lugar a otro con una velocidad inimaginable. Esta situación que, en algunas ocasiones, ha logrado automatizar y aislar a una gran cantidad de seres humanos, amerita abordajes desde distintos enfoques que nos permitan profundizar y reconocer los desafíos que estas nuevas realidades nos crean.

El análisis de las redes sociales en sí conlleva un  ejercicio de permanente reflexión e incorporación de perspectivas revolucionarias que busquen la adecuación a estas nuevas realidades que demandan acciones, roles y expectativas más allá de las tradicionales.

Pensar la comunicación en tiempos de globalización amerita estar en conexión con los acontecimientos sociales que cotidianamente trascienden lo local y que muchas veces se convierten en tendencia a nivel global. Términos como influencer, instagramer, seguidores, hash tag, perfil, estado, etc., se han convertido en los nuevos componentes de artículos, noticias, conversaciones y escritos, y cada día se suman al imaginario que se crea desde estos nuevos dispositivos de relacionamiento.

Debido a la cantidad de tiempo que le dedican las personas, incluyendo desde muy temprana edad, las redes y el espacio virtual se han convertido en un nuevo espacio de socialización y reproductor de códigos de comportamiento.

Las redes sociales han convertido la vida íntima de las personas en un espectáculo, donde se exhiben, como si fueran monos de feria o una tragicomedia, las intimidades de las personas, tratando de acaparar la atención de una audiencia virtual.

El espectáculo, para  Guy Debord, es un mecanismo de distracción necesario para que el capitalismo pueda continuar con su lógica económica. Su perspectiva crítica del uso del espectáculo como distracción y vinculada al capitalismo nos conduce a una lectura crítica del uso de las redes sociales que han convertido la vida íntima de las personas en un espectáculo o en una tragedia permanente.

Contrario a esta visión crítica, para Manuel Castell las redes sociales representan una oportunidad para el cambio social. Es decir, que las redes pueden ser palancas que empujen la participación, logrando que los cambios que parecen imposibles, a través de la motivación de las redes, se conviertan en posibles.

Mientras, para Noam Chomsky las redes sociales provocan una sensación equivocada de pertenencia y autonomía. Las falsas relaciones de amistad que crean las redes puede contribuir a esa falsa noción de pertenencia a algún espacio.

En esa misma tendencia de opinión se encuentra Zygmunt Bauman, quien plantea que el miedo a la soledad provoca que las personas tiendan a buscar compañía en las redes, y que, al desarrollar la vida “on line crea al mismo tiempo la off line”, se convierte en una trampa que crea doble vida.

 Un planteamiento vinculado a las formas de construcción del conocimiento lo establece Umberto Eco cuando plantea que las formas en cómo cualquier información se hace tendencia y tiende a crear realidades falsas contribuye a desarrollar falsas referencias que impactan negativamente en la construcción del conocimiento. Sin embargo, Pierre Levy establece la oportunidad para el desarrollo de la inteligencia colectiva por la forma en cómo se participa, muchas veces, en el debate y la reflexión de un tema en específico.

Estas reflexiones, acompañadas de otras que podamos tener e incentivar, nos permiten desarrollar una visión de las redes sociales aisladas de la concepción de neutralidad y nos permitirá comprender mejor el uso que se le viene dando, ya sea como forma de promover el espectáculo, la tragedia, los fake news, o las tendencias convertidas en estilo de vida de millones de personas en la actualidad.

Tener postura con perspectiva revolucionaria implica reconocer el cansancio cerebral que han generado la rapidez de la información, lo que impide, en muchos casos, poder contribuir a desarrollar acciones cotidianas y trascender la comodidad que puede generar la burbuja de creer que se están haciendo importantes tareas con el solo hecho de compartir o comentar una información posteada.

Es necesario canalizar la indignación y trascender la militancia de sillón, logrando que la inconformidad generada en un momento dado pueda agruparse, mantenerse, acumularse y materializarse hacia propuestas concretas de organización, movilización y transformación social.

Debe reconocerse que la razón principal que empuja a los movimientos es la lucha contra las injusticias, y precisamente hoy la brecha de la desigualdad en la distribución de las riquezas socialmente producidas, solidifican y han de radicalizar dichos espacios, el tema central sería cómo desarrollar propaganda política de contenido, frente a la exagerada masificación de la banalidad.

Si bien es cierto lo de la masificación del internet y el uso de redes, no es menos cierto que no son las mismas oportunidades ni condiciones de acceso a la información de todas las personas. Muchas veces, la gran cantidad de información se sobrepone a la calidad de datos y esta disparidad puede llevar a pensar que todo lo difundido por las redes es la verdad, aunque en cierta medida lo sea.

La verdad muere con un nuevo post o se reafirma en el retwitt que se hizo trending topic un día, y al otro, ya es materia olvidada, y otra vez, el inicio de un nuevo post, como Sísifo tratando de llevar la piedra hasta la cima, o al decir de Camus, el esfuerzo inútil e incesante del hombre.

Es en trascender lo absurdo que debe ponerse la mirada, y quizá, tratar de devolverle la vista a Sísifo, o bien vivir la libertad del suicidio, como dijo Séneca, no por escapar sino para salir voluntariamente de un escenario al que uno se ha visto obligado a subir, sin que se le solicitara su consentimiento.

1 Comentario »

  1. Siempre se puede hacer algo para sacar un mejor provecho de las redes sociales, claro requiere de esfuerzo. La lucha sigue siendo constante y la Internet nos brinda nuevo escenario, con mayores desafíos: producir más, mejorar y difundir nos puede ayudar mucho.

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