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Víctimas piden al Papa Francisco más acciones contra pederastia clerical y menos discursos

Anuncian en México conformación de una red en toda América a favor de las víctimas y en contra de la pederastia clerical

Víctimas envían carta al Papa Francisco, reproducida a continuación

Ciudad de México, lunes 16 de febrero del 2015.

Papa Francisco:

Habla Juan Carlos Cruz, víctima de abuso clerical en Chile. Foto  http://www.ultra.com.mx/

Habla Juan Carlos Cruz, víctima de abuso clerical en Chile. Foto http://www.ultra.com.mx/

Estamos reunidos y enlazados por internet, víctimas y personas solidarias con ellas de Chile, Argentina, República Dominicana, Perú y los Estados Unidos, por ahora. Nuestro objetivo es conformar una red a favor de las víctimas y en contra de la pederastia clerical a lo largo de toda América.

El motivo de nuestra iniciativa es que, a lo largo de estos años, hemos constatado de su parte:

1. Sus expresiones públicas que pretenden afirmar un compromiso personal, como responsable de toda la Iglesia universal y como Jefe del Estado Vaticano, para terminar con el delito de la pederastia clerical:

A. “No hay lugar en el ministerio de la Iglesia para quienes cometen esos abusos. Me comprometo a no tolerar el daño infligido a un menor por parte de nadie, sea cual sea su estado clerical”.

2. También, varias expresiones públicas que reconocen que comprende plenamente el significado de la pederastia clerical en todas sus dimensiones:

A. Como “delitos graves”, y no sólo como pecados, cometidos por parte de clérigos (sacerdotes y obispos) en contra de niñas y niños, tipificados y sancionados por la Convención Mundial de los Derechos del Niño y por la mayoría de los países del mundo.

B. Como actos (delitos también graves) de protección y encubrimiento por parte de sus autoridades locales: obispos, arzobispos, cardenales, superiores, etc. y de la misma Santa Sede, como son, entre muchos otros, los 400 sacerdotes suspendidos en secreto y de los que son responsables de encubrimiento, así como las autoridades locales que los denunciaron al interior de la Iglesia pero no a las autoridades civiles,. Usted mismo lo dijo ante las víctimas con las que se reunió en forma privada en Roma:

i. “Pido perdón por los pecados de omisión de parte de líderes (¿?) de la Iglesia que no respondieron adecuadamente a las denuncias de abusos presentadas por familiares y por aquellos que fueron víctimas del abuso. Esto causó incluso mayor sufrimiento a aquellos que fueron abusados y puso en peligro a otros menores que estuvieron en riesgo”.

C. Y hace unos días, en una carta dirigida por Usted a todos los obispos en el mundo y reconociendo, con ello, que ha existido y existen acciones de protección y encubrimiento de clérigos abusadores por parte de sus autoridades les dijo, textualmente, aludiendo explícitamente al objetivo central por el cual se habían publicado las directrices desde la Santa Sede en 1962 y cuyo mecanismo secreto fue el que propició los abusos y las distintas formas de protección y encubrimiento que ha causado tantos daños a decenas de miles de víctimas, durante tantos años, en todo el mundo:

i. “No hay absolutamente lugar en el ministerio para los que abusan de los menores. Las familias deben saber que la Iglesia no escatima esfuerzo alguno para proteger a sus hijos, y tienen el derecho de dirigirse a ella con plena confianza, porque es una casa segura. Por tanto, no se podrá dar prioridad a ningún otro tipo de consideración, de la naturaleza que sea, como, por ejemplo, el deseo de evitar el escándalo” . Usted sabe muy bien que ese fue el documento que emitió la Santa Sede desde la Ciudad de Vaticano, bajo aprobación del Papa Juan XXIII, que dio origen y explica perfectamente el comportamiento institucional de toda la Iglesia en el mundo con respecto a cómo atender los casos de abusos por parte de clérigos y que víctimas, organizaciones, abogados, informes oficiales de varios países y el mismo Comité de los Derechos del Niño calificó como:
“La Santa Sede haya preferido sistemáticamente preservar la reputación de la Iglesia y proteger a los autores de dicho abuso, y no el interés superior del niño”.

3. Constatamos también, por lo que sabemos a través de las noticias, que Usted ha actuado y respondido con acciones a algunas solicitudes personales y a algunas cartas de víctimas que le han escrito pidiéndole ayuda, como, por ejemplo:

A. Que en su encuentro privado con víctimas en julio del 2014, se filtró a los medios (Irish Times) que Marie Kane, víctima irlandesa, le dijo expresamente que “el encubrimiento aún sucede y Usted tiene el poder de que eso cambie” y le pidió que destituyera al cardenal Sean Brady y, meses después, Usted le aceptó la renuncia al Cardenal, sólo hasta cuando cumplió los 75 años, sin ninguna sanción a su responsabilidad por encubrimiento. Nos preguntamos si ¿Otras víctimas también le pidieron algo semejante y no ha habido respuesta, fue simplemente porque no se filtró a los medios…?

B. La decisión directa de su parte, de suspender al obispo del Paraguay Ricardo Livieres Plano, obispo de Ciudad del Este, Paraguay, por encubrir a un sacerdote acusado de abusar sexualmente de menores de edad. Nos preguntamos: ¿Y que acciones tomó respecto a la responsabilidad penal del obispo Livieres en su país? ¿Cómo y por qué llegó a esta resolución en este caso y no ha resuelto de la misma manera en muchos otros casos conocidos públicamente a lo largo de toda América Latina, como los que vamos a mencionarle en esta carta abierta?

C. El caso del joven de Granada que le escribió contándole su experiencia y Usted, reconociendo el dolor que le causó, confesó públicamente que le llamó para pedirle perdón y decirle: “tú mañana vete a ver al obispo. Yo escribí al obispo para decirle que comenzase el trabajo, hiciese la investigación y avanzase» e invitó al joven a presentar la denuncia ante las autoridades ministeriales lo cual permitió que se abriera la investigación y que se detuviera a los implicados. Además se habló de que Usted destituiría al arzobispo Francisco Javier Martínez por ser el principal responsable del encubrimiento de los pederastas y no ha sucedido nada hasta ahora, pero, sobre todo, el de entregar la información a las autoridades de Granada sobre su responsabilidad en el encubrimiento de los abusadores. ¿Pidió Usted a sus colaboradores de la Santa Sede que entregaran la información que tienen del obispo encubridor a las autoridades civiles para que lo investiguen y también detengan o no? ¿Por qué?

4. Y, por otro lado, también encontramos en sus acciones, no sólo ambigüedades sino francas contradicciones con su compromiso de no tolerar la pederastia y de llevar a cabo todo lo necesario para terminar con ese flagelo en la Iglesia. Por ejemplo:

A. La forma en la que, con su autorización, se le sacó al entonces Nuncio Joseph Wesolowsky de República Dominicana para juzgarlo en secreto al interior del Vaticano, sin la presencia de las víctimas y de sus abogados, contraviniendo a la Convención de los Derechos de Niño, el derecho internacional y las declaraciones de la Santa Sede de que no intervenía en asuntos internos de los países cuando se trata de clérigos que cometen delitos en otros países. Sabemos que el exNuncio Wesolowsky, además de abusar de niños muy pobres de República Dominicana, está implicado en una red de pornografía infantil, al poseer cerca de 80,000 fotos y videos en las computadoras de la Santa Sede y muy probablemente esté implicado en una red internacional de trata de personas por los comportamientos que llevaba a cabo con su cómplice el P. Alberto Gil, también polaco. Sin embargo, el exNuncio está siendo procesado bajo arresto domiciliario y en condiciones ajenas al conocimiento de las víctimas, de sus padres y de sus abogados y de la ciudadanía agraviada en República Dominicana.

B. El haberle respondido por escrito a Jesús Romero, víctima mexicana del P. Carlos López, sólo con expresiones de dolor, petición de perdón y solidaridad y sin haberle exigido nada al cardenal Norberto Rivera para que lo buscara, reconociera el grave daño que le había hecho el P. Carlos López y respondiera conforme a la verdad y a la justicia a Jesús, entregando la información que le llevó a él a “suspender” del ministerio al P. Carlos (aunque sigue celebrando) y colaborara con las autoridades civiles para su detención, cuando él le explicó con toda claridad en su carta de qué manera fue maltratado y revictimizado por el Cardenal, sus clérigos cómplices, (incluyendo al entonces obispo auxiliar Jonás Guerrero) y por las mismas autoridades ministeriales que actuaban en connivencia con el cardenal y que nunca abrieron formalmente el caso para darle seguimiento. Cuando Usted actúa de esta manera frente al caso de Jesús Romero y la forma en la que lo han doblemente, nos preguntamos: El Papa, como autoridad máxima de la Iglesia católica y Jefe del Estado Vaticano, ¿tiene el privilegio de actuar discrecionalmente frente a los delitos cometidos por quienes dependen de su jurisdicción? Conociendo públicamente que el cardenal Rivera ha sido un protector y encubridor sistemático de pederastas como el P. Maciel, el P. Nicolás Aguilar, el P. Carlos, de quienes se calcula que abusaron de más de 200 niños y que nunca, ni siquiera ha reconocido que cometió errores graves al respecto, nunca ha pedido perdón ni, sobre todo, ha colaborado para buscar la justicia para con las víctimas de esos pederastas y, al parecer, Papa Francisco, Usted que afirmó, textualmente que: “todos los obispos deben ejercer sus oficios de pastores con sumo cuidado para salvaguardar la protección de menores y rendirán cuentas de esta responsabilidad”, el cardenal Rivera continúa impune a pesar de todo lo que se conoce, públicamente, respecto de su conducta reprobable e imputable en todos los sentidos de la palabra.

C. Y, finalmente, el grave caso del nombramiento, por parte de Usted, del Cardenal Francisco Javier Errázuriz a su comisión de cardenales reformadores de la Curia, quién ha sido sindicado por la justicia Chilena como uno de los principales encubridores del caso Karadima. Igualmente la elevación a Cardenal del Arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, también reconocido encubridor no sólo del caso Karadima sino que también de al menos tres Salesianos, uno de los cuales, Rimsky Rojas, terminó suicidándose luego de que una de sus múltiples víctimas, Ricardo Harex, se encuentra desaparecido y presuntamente asesinado. Por último el nombramiento del obispo Juan Barros como obispo de Osorno, Chile, a pesar de todo lo que los cardenales de Chile, las autoridades del país, la opinión pública y la Santa Sede conocen respecto de la complicidad y encubrimiento del obispo Barros respecto del P. Karadima y de los muchos casos de abuso que cometió en contra de niños y jóvenes en Chile. Por ello y ante la brutal contradicción entre su afirmación de “tolerancia cero” frente a la pederastia y a quien la encubra y el nombramiento, de su parte, de Juan Barros como nuevo obispo de Osorno, Juan Carlos Cruz, le escribió una carta al Nuncio Apostólico Ivo Scapolo, diciéndole lo siguiente:

i. “En vista de la carta que ha enviado el Santo Padre y en vista de que nuestras denuncias ante los cardenales encubridores Errázuriz y Ezzati, respecto de la actuación de estos cuatro obispos salidos del seno de Karadima, no llegaron a ninguna parte, hice una denuncia formal en la Nunciatura contando más detalles de la participación del obispo Barros en los abusos sexuales de Karadima y su trabajo sucio, exponiendo sus falsas declaraciones. Los cardenales Errázuriz y Ezzati siempre nos han impedido a las víctimas hablar directamente con el Nuncio. Por su parte, el Nuncio hace caso omiso de la realidad chilena y de lo que vivimos decenas de personas que hemos sido víctimas de sacerdotes pederastas y de abuso psicológico. Una especie de pacto entre todos ellos. Está vez recibí una nota que decía: “La Nunciatura Apostólica acusa recepción del mensaje y asegura que se ha tomado la debida nota”. Como no veo que mi denuncia formal vaya a ninguna parte y para apoyar a los fieles de Osorno, que no se merecen un obispo “encubridor”, como nos dice el Papa, he decidido hacer pública mi carta al Nuncio y quizá eso ayude a la opinión pública y se sepa lo que está pasando en Chile, que nada tiene que ver con lo que está diciendo el Santo Padre en Roma”.

5. Papa Francisco: Por todo lo anterior, le queremos decir que no bastan las palabras y algunos gestos y menos aquellos que son ambiguos y contradictorios que, finalmente, no corresponden a la tolerancia cero en contra de la pederastia clerical, sino que agravan el doble daño a las víctimas en el mundo y no generan procesos institucionales hacia la verdad y la justicia. Lo que es absolutamente indispensable es que Usted, como representante y responsable de toda la Iglesia católica en el mundo y como Jefe del Estado Vaticano, lleve a cabo los cambios estructurales que el Comité de los Derechos del Niño le recomendó en mayo del 2014 para toda la Iglesia en el mundo y para el Estado Vaticano.

A. Solamente llevando a cabo ese cambio institucional, con un acto de su parte como autoridad máxima de dicha Institución, comenzará el final de ese gran holocausto de miles de niñas y niños sacrificados para evitar el escándalo y salvaguardar la imagen y el prestigio de los representantes de la Iglesia católica en el mundo. Está en sus manos esa gravísima responsabilidad.

Papa Francisco:

Al igual que las otras víctimas que están hablando hoy en la conferencia de prensa, mi inocencia fue destrozada por mi párroco antes de entrar en el octavo grado. Pero lo que es peor, funcionarios de la iglesia sabían que él estaba abusando y violando a las niñas durante décadas, pero lo protegían. Cuando hablé con los superiores de la iglesia, me trataron como a una enemiga y afirmaron que había malinterpretado su afecto. Él abusó de niños por más de cuatro décadas. Ninguno de sus protectores han sido castigados de ninguna manera.

La peor parte es que decenas de niños habrían sido protegidos si las autoridades de la iglesia hubieran hecho lo correcto. Yo no soy la única. Sé que miles de víctimas han sido tratados de manera similar a la mía.

Mi experiencia se llevó a cabo en los Estados Unidos y estas otras víctimas cuentan historias similares que tienen lugar en muchos países diferentes. Sabemos que esto es un problema global que continúa porque los funcionarios del Vaticano se niegan a tomar medidas para detenerlo.
Ahora es el momento de actuar. Hacemos un llamado a que siga las recomendaciones del Comité de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño.

Hacemos un llamado a usted para demandar que los obispos y los funcionarios de la iglesia abran los registros que tienen de los casos a la policía y los fiscales. Dos grupos de expertos independientes de derechos humanos en las Naciones Unidas investigaron al Vaticano en 2014. Se emitieron informes mordaces e hicieron numerosas recomendaciones. Nos mantenemos unidos como víctimas exigiendo el fin de la violencia sexual en la iglesia y el comienzo de la colocación de la protección de los niños y adultos vulnerables por delante de los autores y la reputación.

Barbara Blaine

Pope Francis

Like the other victims who are speaking out today my innocence was shattered by my parish priest before I entered the 8th grade. But even worse, church officials knew he was abusing and raping girls for decades but covered up for him. When I spoke up the church officials treated me as an enemy and claimed I had misinterpreted his affection. He abused children over four decades. None of his bosses have been punished in any way.

The worst part is that dozens of children would have been protected if church officials did the right thing. I am not alone. I know thousands of victims who have been treated in similar ways.

My experience took place in the United States and these other victims tell similar stories taking place in many different countries. We know this is a global problem that continues because Vatican officials refuse to take action to stop it.

Now is the time for action. We call upon you to follow the recommendations of the United Nations Committee on the Rights of the Child. We call upon you to demand that bishops and church officials open the records to police and prosecutors. Two independent panels of human rights experts in the United Nations investigated the Vatican in 2014. They issued scathing reports and made numerous recommendations. We victims stand united in demanding an end to sexual violence in the church and a beginning of placing the protection of the children and vulnerable adults ahead of perpetrators and reputations.

Barbara Blaine
President of SNAP, Survivors Network of those Abused by Priests

México, D.F. 16-02-2015

Papa Francisco:

Mi nombre es Jesús Romero Colín, en junio del 2013 tuve la fortuna de que usted recibiera una carta de mi parte, donde le relaté una pequeña parte de mi padecer, misma que usted me contestó por medio de la Nunciatura el 19 de julio del 2013. Si bien, su escrito no fue acompañado de órdenes precisas para actuar a favor de mi persona, si me permitió abrir las puertas de la Nunciatura, las cuales habían permanecido cerradas para mí y para varias víctimas de pederastia clerical al solicitar una audiencia en el año 2012 con el papa Benedicto XVI por su visita a México.

Después de un par de meses de recibir su carta, decidí acudir a la Nunciatura en la Ciudad de México, con fe en que la cooperación y el trato sería diferente, desgraciadamente me encontré con misma actitud que caracteriza a la Iglesia en mi país: rechazo, minimización, deslindamiento, chantaje, descalificación y una negativa tajante para cooperar a favor de las víctimas en los tribunales de la autoridad civil.

Con motivo de las nuevas reformas que usted intenta promover dentro de la Iglesia y que abren un nuevo camino de esperanza, me he acercado nuevamente, solicitando mediante una carta escrita el 6 de febrero de este año, una reunión con el Cardenal Norberto Rivera Carrera, para pedir su apoyo ante las autoridades civiles y hacer valer lo prometido a las víctimas. Cabe mencionar que hasta el momento no he recibido respuesta alguna.

Comprendo que sería imposible atender de manera personal cada uno de los casos y también me queda clara la dificultad que implica cambiar la estructura de una institución que ha actuado de la misma manera durante tantos años, es por eso que se deben redoblar esfuerzos, creando organismos con miembros realmente confiables, especialmente en algunos países de Latinoamérica, donde el clero y el gobierno están coludidos, impidiendo así el acceso a la justicia para la víctima y permitiendo a la vez, que los abusos sigan ocurriendo.

Es por eso que las reformas en la Iglesia, deben de venir acompañadas de sanciones ejemplares, no sólo para los delincuentes, sino también para los encubridores, sin importar la jerarquía y para todos aquellos que se nieguen a cooperar en pro de la verdad y la justicia.

Desde México los sobrevivientes de abuso sexual, seguiremos luchando por el mismo fin que usted señaló en su carta del 2 de febrero de 2015 “para que la iglesia sea una casa segura” y para que los sacerdotes que han abusado de niños paguen por su delito, así como todos aquellos que los han encubierto.

Me despido con grandes esperanzas.
Jesús Romero Colín.

——–

Querido Papa Francisco.

Cuando era un adolescente de dieciséis años, fui abusado sexualmente por el sacerdote responsable del grupo de jóvenes al que acudía. Manipuló mis fuertes creencias religiosas y mi vulnerabilidad emocional para explotarme sexualmente. Me costó mucho aceptar que un hombre de Dios, un hombre al que consideraba como el padre que nunca tuve estuviera cometiendo un terrible delito y un horrendo pecado. Pero más devastador que el abuso fue el encubrimiento por parte de sus superiores. Cuando roto de dolor pedí ayuda para que mi abusador no siguiera destrozando la vida de adolescentes vulnerables, la respuesta que recibí es que se le daría una advertencia para que no volviera a hacerlo.

Se me aconsejó que no revelara el abuso a mis padres para no hacerles sufrir. En ningún momento se avisó a la policía ni se le suspendió cautelarmente de sus funciones. Han pasado dieciséis años desde entonces. Mi alma aun sigue emponzoñada por el veneno de los abusos sexuales. Mi familia está destrozada porque la Iglesia a la que confiaron a su hijo valoró más el buen nombre de la Institución que el bienestar de la víctima. Mi abusador murio siendo un hombre libre, enterrado con todos los honores como sacerdote ejemplar. Sus superiores jerárquicos, que le protegieron y encubrieron siguen en sus puestos.

Quiero contar mi historia, no porque sea excepcional sino porque es representativa de la forma en que la Iglesia trata a las víctimas. Papa Francisco, lo único que queremos las victimas es que los Santos vayan a los altares y los delincuentes a las prisiones. No le pedimos nada más.

Pero no nos conformaremos con nada menos. Limpie de suciedad y podredumbre la Iglesia. Cumpla las recomendaciones de Naciones Unidas. Porque si no lo hace la Historia le condenara. Como ya ha condenado a Juan Pablo II y a Benedicto XVI.

Miguel Hurtado Calvo, vive actualmente en Londres y fue abusado en España.

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