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Los agujeros de la economía dominicana detrás del informe del Banco Central

Por Dr. Manuel Linares
Secretario General del Partido de la Revolución Popular (PRP)

Doctor Manuel Linares.

Doctor Manuel Linares.

Introducción

Con mis dos trabajos relativos al comportamiento de la economía dominicana, en el período enero-septiembre 2014, “¡OH, QUE MANÍA LA DEL BANCO CENTRAL! (Análisis del discurso del Sr. Gobernador)” y “UN HECHO INESPERADO”, publicados en INTERNET en las fechas de 05/11/2014 y 09/11/2014 respectivamente, aparentemente quedaba cerrado el tratamiento de tan importante tema.

Sin embargo, con la publicación formal, por parte del Banco Central, de “RESULTADOS PRELIMINARES DE LA ECONOMÍA DOMINICANA ENERO-SEPTIEMBRE 2014”, el cual sometimos a una lectura crítica, nos percatamos de que era necesario volver sobre el tema, insistiendo muy poco en los elementos discutidos en los dos trabajos arriba citados y resaltando, obviamente, facetas que el Gobernador del Banco Central, en su “memorable” discurso, no abordó.

Algunos de nuestros lectores se harán esta pregunta: ¿por qué se insiste tanto en el análisis crítico de los informes del Banco Central? Respondemos: porque es con estos informes que los gobiernos burgueses “justifican” sus espléndidas gestiones de la cosa pública y, por tanto, la necesidad de su continuidad en el poder político a través de las farsas electorales que organizan cada cuatro años. La intelectualidad marxista dominicana no debe ceder un palmo, en dicho campo, para que ayude a esclarecer, a nuestra clase obrera, sobre el particular y remover el camino que conduce a la revolución.

Por otra parte, al leer el informe en cuestión, pudimos comprobar que detrás de él, se pueden vislumbrar, con particular claridad, unos tremendos agujeros que acosan a la economía dominicana, pero que el Banco Central, cumpliendo su rol de espadachín de la apologética, los oculta en un mar de cifras. Demostremos nuestra aseveración.

Primer agujero

El tema del crecimiento yo lo traté con amplitud en los dos trabajos que al iniciar este artículo referimos, pero al estudiar los “RESULTADOS PRELIMINARES DE LA ECONOMÍA DOMINICANA ENERO-SEPTIEMBRE 2014”, del Banco Central, en toda su amplitud, hemos descubierto nuevos elementos del problema, que nos conducen a detectar el primer agujero. Veamos:

Dice el Banco Central: “Al observar el crecimiento acumulado para el período enero-septiembre 2014, se puede apreciar que todas las actividades económicas exhiben tasas de variación positivas, destacándose Agropecuaria (5.4%), Explotación de Minas y Canteras (24.1%), Manufactura Local (5.7%), Construcción (10.7%), Energía y Agua (5.5%), Comercio (5.0%), Hoteles, Bares y Restaurantes (8.2%), Transporte y Almacenamiento (5.6%), Comunicaciones (5.6%), Servicios Financieros (7.8%), Enseñanza (6.7%) y Salud (8.2%), las cuales tienen una participación dentro del PIB de un 70%, aproximadamente” (pág. 2).

Efectivamente cuando chequeamos el cuadro estadístico que se encuentra en la página 2, advertimos que el Banco Central se ciñó estrictamente a citar las cifras que contiene. ¡Oh que honesto, podría exclamar un ingenuo lector, es nuestro Banco Central! Pero los marxistas que sabemos muy bien que estamos bregando con el más destacado espadachín de la apologética, en la República Dominicana, nos detenemos a observar dicho cuadro y salta a la vista la más burda manipulación de las cifras, por el Banco Central. Éste esconde que de los sectores principales que abonan el PIB, es decir, agropecuario; manufactura local; manufactura de zonas francas; servicios; explotación de minas y canteras; y construcción, solamente los dos últimos alcanzaron tasas de crecimiento por encima de la del PIB (7.0%). De modo que el cacareado crecimiento no tuvo como remolque a los sectores productivos fundamentales como son el industrial y el agropecuario.

Esa realidad indica que la producción de alimentos, que tiene por base la agropecuaria y la industria, no lleva tras de sí, la producción de otros tipos de productos, que no son tan decisivos para la vida de la población dominicana. Para que una población sobreviva tiene primero que producir alimentos y luego los demás bienes. Si no ocurre así, entonces esa economía no anda bien. Pero para el espadachín de la apologética lo importante no es expansionar los sectores que producen alimentos, es mostrar que la economía está logrando altas tasas de crecimiento, aunque fuera merced a demoler la naturaleza misma.

La crisis estructural y coyuntural de la industria y la agricultura, sistemáticamente velada por el espadachín de la apologética, tiene repercusiones muy negativas en otros sectores de la economía, particularmente en el sector externo, puesto que siendo superior la demanda interna de los productos provenientes de la industria y la agricultura, con respecto a la oferta, se estimula el volumen importado de los mismos y se agiganta el déficit de la balanza de bienes, que a su vez alimenta al déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos, generándose un segundo agujero. Veamos que dice el Banco Central sobre esta cuestión.

Segundo agujero

Dice el Banco Central: “…Los resultados preliminares para el período enero-septiembre 2014 muestran un excelente desempeño del sector externo, con un déficit en cuenta corriente de US$1,534.6 millones, menor en US$221.9 millones al observado en igual período de 2013. Este resultado se sustenta principalmente en un aumento de las exportaciones totales, como consecuencia del incremento de las exportaciones de oro y las del sector de Zonas Francas; así como por los mayores ingresos por turismo y transferencias corrientes” (pág. 23). (El subrayado es nuestro. M.L.).

¡El sector externo exhibe un excelente desempeño!, exclama el espadachín de la apologética. ¿Acaso fue descubierta una de las fuentes principales de la crisis estructural que abate a la industria y a la agricultura, que empuja hacia adelante la crisis del sector externo?, ¿o es que la crisis estructural de la balanza de bienes ya desapareció?, se pregunta el pueblo trabajador. El mismo Banco Central responde: no, ¡es porque el déficit en cuenta corriente arrojó un monto menor en US$221.9 millones al observado en igual período de 2013! Esta es la forma más superficial y chabacana del análisis coyuntural al cual nos tiene acostumbrado el Banco Central. El déficit en cuestión traducido a RD$, usando un tipo de cambio de 43 pesos dominicanos por un dólar estadounidense, alcanza los casi 66 billones de pesos dominicanos (óigase bien: 66 billones) y aun así el Banco Central habla acerca del “excelente” desempeño del sector externo.

La crisis estructural de la industria y la agricultura, que el espadachín de la apologética pretende ocultar, sale a flote, una vez más, cuando estudiamos los cuadros estadísticos del sector externo, particularmente el referido a las importaciones nacionales F.O.B., por uso o destino económico, que aparece en la página 26 del informe. En dicho cuadro vemos que las importaciones nacionales montaron los US$10,542.4 millones, de cuyo total el 53.7% correspondió a bienes de consumo que bien pudieron provenir de la industria y la agricultura de la República Dominicana. Pero el modelo económico financierista neoliberal, impuesto al pueblo dominicano por el imperialismo norteamericano, a través del Banco Mundial, el FMI y su subsidiaria local que responde al nombre de Banco Central de la República Dominicana, lo que genera es precisamente eso: ¡importaciones por un tubo!

El déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos, de tan solo US$1,534.6 millones, como resultado del “excelente” desempeño del sector externo, condujo a un ensanchamiento del proceso de endeudamiento que padece la economía dominicana.

En efecto, el saldo de la cuenta de capital, de la balanza de pagos, arrojó un valor positivo, pero obviamente muy bajo, de US$18.1 millones, por tanto la economía dominicana se endeudó, de manera neta, en 18.1-1,534.6= -1,516.5 millones de dólares estadounidenses.

Tercer agujero

El tercer agujero de la economía se evidencia en el comportamiento financiero del gobierno central. ¿Cómo lo aborda el Banco Central?

“El resultado preliminar –dice el Banco Central- de las operaciones del Gobierno Central durante el período enero-septiembre de 2014 arrojan un déficit de RD$35,198.8 millones, RD$2,710.9 millones mayor que el déficit correspondiente al mismo período de 2013. Al considerarse el resultado del Sector Público no Financiero, el déficit asciende a RD$44,185.2 millones” (pág. 31).

El déficit fiscal del gobierno central, a pesar del paquetazo morado del 2012, sigue ahí impertérrito. Y uno se interroga sobre la riqueza pública, ¿es qué se ha reducido? Veamos.

En enero-septiembre de 2014, los ingresos totales del Gobierno Central ascendieron a RD$312,213.0 millones. Estamos hablando de una riqueza pública líquida de 312.2 billones de pesos dominicanos. Es una cifra monetaria verdaderamente impresionante. Pero hay más. Se produjo un incremento de RD$44,700.5 millones respecto al mismo período de 2013.

El problema radica en unos denominados gastos corrientes del gobierno central, que en decenios pretéritos eran fisuras y ahora son cráteres por donde se escapa la riqueza pública líquida. Ahí tenemos unas supuestas transferencias corrientes, que representan el 43% de los gastos corrientes, en enero-septiembre 2013, montaron los RD$113,390.8 millones, pero al mismo período del 2014, se elevaron a RD$125,707.2 millones, para un incremento de RD$12,316.4 millones. En estas transferencias se va una fortuna de la riqueza pública y el Banco Central, en su flamante informe, no edifica a la ciudadanía en qué consisten esas famosas “transferencias corrientes”.

Es casi seguro que el espadachín de la apologética, replicará: “esos son gastos que hace el gobierno para mitigar la pobreza”. ¡Caballero, qué forma de mitigar la pobreza! Óigase bien, el capitalismo dominicano aplica un modelo neoliberal que engendra pobres a borbotones; el capitalismo arruina a los pequeños productores, los empobrece; el capitalismo engendra, a nivel industrial, una superpoblación relativa desocupada; y luego mediante una madeja impositiva anti-obrera y anti-campesina, recauda ingresos, de los mismos pobres, y supuestamente los redistribuye para ¡combatir la pobreza! ¡Genial!

Resumiendo: los agujeros analizados, que se desprenden del informe del Banco Central, enero-septiembre 2014, coaligados dan lugar a una furnia, a una hendidura muy profunda en la economía dominicana, con venas que comunican con el ancho mar de la crisis que abate al capitalismo. ¡Hagamos que zozobre con la lucha obrera y popular, rumbo a la democracia plena y el socialismo!

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