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Salarios de Sobreexplotación y Concentración del Ingreso en la República Dominicana (3 de 3)

Productividad del trabajo y concentración del ingreso

Por Airon Fernández

SANTO DOMINGO. RD. La literatura económica ortodoxa y convencional, especialmente la Escuela Neoclásica de Economía, postula que el salario real se determina por la productividad marginal real del trabajador, es decir, por la variación del producto total real que se genera con la adición del último trabajador que se emplea. Mientras que la productividad media real se obtiene dividiendo la producción real (PIB) entre el total de horas trabajadas durante todo el año por el universo de trabajadores.

Airon Fernández.

Airon Fernández.

Por lo tanto, si la productividad media real del trabajador es creciente en el tiempo, la productividad marginal real también lo es, aunque sea en una fracción menor que la unidad con respecto al crecimiento de aquella; debiéndose, en consecuencia, aumentar el salario de los obreros y empleados al menos en una proporción del aumento de su productividad. (Ver Gráfica 2).

Gráfica 2

En el período 2000-2013, la productividad promedio de los trabajadores se incrementó en casi en un 49.3%, lo que significa que el trabajador dominicano al 2013 es, en promedio, casi un 50% más eficiente o más productivo que hace 14 años; mientras que, por otro lado, ya habíamos señalado que su ingreso promedio real se redujo en un 26.7%; es decir, prácticamente nada del aumento de la productividad real de los trabajadores, se reflejó en su ingreso real. (Ver Gráfica 2).

La brecha entre la productividad media real y el ingreso promedio real de los trabajadores se ha venido ensanchando en la última década, después de la crisis bancaria y financiera de 2003-2004.

En casi una década, en el período 2005-2013, el ingreso promedio real prácticamente se ha estancado (incluso se redujo en 1.5%); esto a pesar de que en dicho período, el Producto Interno Bruto (PIB) registró un crecimiento de 6% promedio anual (algo que nos repiten sin cesar, como cotorras, las autoridades políticas y económicas); crecimiento que se logró en virtud de una productividad media del trabajo, al 2013, un 31% superior a la que se registró en 2005. (Ver Gráfica 2).

Ante esta situación, cabe preguntar: ¿a dónde han ido a parar los incrementos de productividad del trabajo?
Para tener una clara idea que responda a dicha pregunta, es útil observar la evolución de la participación de la remuneración de los trabajadores en el producto (en el PIB).

Cuando se observa el comportamiento del referido indicador, se advierte que la participación del la remuneración del trabajo en el producto fue, en 2000, de 47.2%; es decir, de cada 100 pesos que producía la economía, 47 correspondían a los trabajadores; mientras que, después de 13 años, en 2013, dicha participación se redujo significativamente, al ser de tan sólo un 24.3%; o sea, en 2013, de cada 100 pesos generados por la economía, sólo 24 se usaban parar remunerar a los obreros y empleados.

Estos resultados evidencian que el tan cacareado crecimiento de la economía en el periodo 2000-2013, del orden de 5% promedio anual, se originó con una fuerte concentración del ingreso, favoreciendo fundamentalmente a los beneficios o ganancias del capital. (Ver Gráfica 3).

Gráfica 3

En conclusión:

– En más de una década, se ha registrado un fuerte deterioro del poder adquisitivo de los trabajadores dominicanos por dos vías: 1) la no indexación de los salarios e ingresos para compensar el incremento de la inflación y, por ende, del costo de la vida; y 2) prácticamente todo el incremento de la productividad de los trabajadores ha sido acaparado por el capital, engrosando así sus ganancias.

– Los bajísimos salarios existentes explican, en gran medida, porqué en el período 2000-2012 la población en situación de pobreza y vulnerabilidad, lejos de reducirse, se mantiene o aumenta; y la clase media se reduce, tal como se afirma en el estudio del PNUD: Perfil de estratos sociales en América Latina: pobres, vulnerables y clases medias, publicado este año.

– El crecimiento económico registrado en más de una década, no se traduce en mejoras de la calidad de vida de los dominicanos, porque el modelo de crecimiento implementado genera, entre otras cosas, una fuerte concentración del ingreso; es decir, el crecimiento económico supone una estructura de distribución del ingreso muy desigual, que sólo beneficia a unos pocos.

En el fondo, uno de los mayores desafíos de la sociedad dominicana es un cambio del modelo económico implementado hasta ahora, por uno más productivo, incluyente y participativo, que priorice las necesidades e intereses reales de la gran mayoría de la población; lo que incluye la definición y ejecución de políticas fiscales, de impuestos y gastos, mucho más redistributivas: un gasto de inversión social creciente, la sustancial reducción de los impuestos indirectos y regresivos (que afectan a los que menos ganan) y la aplicación de fuertes impuestos directos y progresivos, que gravan a los que más tienen y más ganan.

Sin menospreciar lo anterior, en lo inmediato se requiere de un sustancial aumento de los salarios, tomando en cuenta la inflación y la productividad media acumuladas, que favorezca principalmente a la parte de la población de menores ingresos, que es la gran mayoría.

Es así como tomando en cuenta la inflación acumulada en 2000-2013, el aumento salarial o, mejor dicho, la indexación, no debe ser menor del 36.4%.

Por otro lado, considerando, conservadoramente, que sólo un tercio de la productividad promedio del trabajo de dicho período se les asigne, con justicia, a los trabajadores, debe agregarse, tomando en cuenta el ingreso promedio nominal del 2000, un incremento salarial no menor del 17.7%.

En suma, el aumento total del salario debe ser de un 54.1%, tanto para su indexación por inflación, como compensar parcialmente a los trabajadores por los incrementos en su productividad.

Vale aclarar, que no se está proponiendo, tomando en cuenta cuestiones de factibilidad, etc., que este aumento se aplique de golpe; pero si se pueden hallar simples fórmulas para aplicarlo; por ejemplo, se podría aplicar de forma gradual, en unos dos años.

Es responsabilidad del Gobierno y del Estado garantizar el cumplimiento de los derechos económicos y sociales, reconocidos por la actual Constitución; entre los cuales, se encuentra que: Todo trabajador tiene derecho a un salario justo y suficiente que le permita vivir con dignidad y cubrir para sí y su familia necesidades básicas materiales, sociales e intelectuales.

Ante la sumamente precaria situación de los trabajadores, se infiere que los “representantes” de los trabajadores, conscientemente o no, no han hecho ni hacen los esfuerzos necesarios para defender real y efectivamente los intereses de los obreros y empleados.

Esta situación amerita que los trabajadores asuman conciencia de su situación como clase, adopten nuevas formas de organización y participación más efectivas y se movilicen permanentemente para defender sus legítimos intereses; y, en lo inmediato, exigir del Gobierno y de los empleadores mejores condiciones de trabajo, lo que incluye principalmente la aplicación de un salario justo.

El autor es economista.

Artículos anteriores:

https://scharboy2009.wordpress.com/2014/11/05/salarios-de-sobreexplotacion-y-concentracion-del-ingreso-en-rd-1de-3

https://scharboy2009.wordpress.com/2014/11/17/salarios-de-sobreexplotacion-y-concentracion-del-ingreso-en-la-republica-dominicana-2-de-3/

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