Saltar al contenido.

El peor crimen es el engaño

Hugo Cedeño

SANTO DOMINGO. Cuando en el 2001 fue evacuada la Ley 87-01 sobre Sistema de Seguridad Social hubo mucha algarabía. Los sectores de poder y la burocracia sindical y política nos vendieron ilusiones sobre el nuevo sistema de seguridad social.

Anunciaron que los hospitales estatales iban a funcionar de maravilla y que habría cobertura sanitaria total. Que por falta de dinero nadie se iba a morir porque los recursos que destinaría el estado al sector salud sobrarían.

Hugo Cedeño.

Hugo Cedeño.

Aparecieron decenas de Aseguradoras de Riesgos de Salud, centenares de clínicas y laboratorios privados, mientras el IDSS era estrangulado y los sistemas de seguridad sanitaria autogestionarios fueron obligados a desaparecer por no ajustarse a los requisitos de la Ley 87-01. Otros como ARS-UASD se resistieron y aun resiste.

En el fondo, los monopolios de la salud buscaban administrar el dinero de los trabajadores y demás asalariados para hacer negocios sumamente rentables.
Los privatizadores anunciaron que garantizarían buena salud y pusieron en exhibición suntuosos centros médicos, equipos médicos modernos, calificado personal de salud, la mayoría de renombre, y las ciudades se llenaron de edificaciones sanitarias privadas, laboratorios, escuelas de medicinas asociadas a universidades norteamericanas, y miles de asesores y expertos en administración sanitaria y laboratorios para hacer medicamentos genéricos. Del monopolio farmacéutico ni hablar. Dos o tres empresas expendedoras de fármacos se apropiaron del mercado nacional.

Mientras los hospitales, clínicas y laboratorios van muriendo por inanición. Solamente cuando aparecen escándalo como el de los niños del hospital infantil Robert Reid Cabral surgen las lágrimas de cocodrilo, las comisiones al vapor, los cambios administrativos, para maquillar un poco la situación dejando que todo siga igual, hasta que nuevos escándalos aparezcan.

Todos sabemos que el servicio de salud, sea público o privado, no tiene remedio en el marco de una economía en la que prevalece la ganancia. Y se recortan las inversiones pública en los principales servicios que cada gobierno debe brindar a la población priorizando el pago de la deuda pública para seguir solicitando más préstamos y por lo tanto, incrementar la deuda externa e interna.

Aunque nos digan desfasados, desajustados, utópicos, seguimos creyendo que este y otros problemas son los efectos de una época capitalista decadente a la que hay que enterrar.

Lamentablemente las nuevas fuerzas sociales y políticas responsables de cavar la tumba no acaban de emerger.
Porque como dice la historia, solo la clase obrera salva a la clase obrera y las demás fuerzas y sectores explotados y oprimidos del capitalismo.

Una clase obrera organizada, sin dioses, ni patronos, ni burócrata, ni comandantes, apoyada en su movilización y organización para convertir las distintas energías proletarias en acción contra la injusticia y la opresión en nuestro país y el resto del planeta-

12 de octubre,2014

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: